Aclarando el concepto

28 Jul
2011

Más de una vez me han preguntado el significado de “Etsi deus non daretur” este complicado latinajo que da título a mi blog. Bueno, en realidad han sido dos o tres, no es que tenga una legión de ávidos lectores que leen mis escritos como si fueran sagradas escrituras…”Etsi deus non daretur” -observese la “d” en minúscula- significa en latín “como si dios no existiera” o “aunque dios no existiese“. Detrás de este enunciado hay mucha argumentación teológica-filosófica que no voy a dedicarme a desarrollar por que no tengo los conocimientos ni el tiempo necesarios para ello, me metería en un frondoso jardín donde moriría axfisiado por lo espeso del follaje…

Mi interpretación de este concepto parte de la idea de que debemos actuar como si dios no existiera. Ni religión católica, ni ninguna otra monoteista, tiene la exclusividad de lo correcto, de lo moralmente aceptable, de lo que es bueno y natural al ser humano. No. Me quedo con la idea que surge en la Europa del XV-XVI, profundamente herida y maltrecha por las guerras de religión. Es en este contexto histórico cuando los filósofos jusnaturalistas buscaban fundar la moral pública sobre unas bases que no se fundamentaran en las confesiones religiosas. Retoman el concepto, ya usado por algunos autores medievales, del Etsi deus non daretur. Esta ley moral tendría una objetividad por sí misma, sin necesidad de utilizar a dios para lograr su obligatoriedad.

Lo que me resulta atractivo de las ideas de estos filósofos justnaturalistas o iusnaturalistas, pues intentan fundar su ley -ius- sobre la naturaleza, es que trataban de construir su ley sobre unas bases que todos pudiesen aceptar independientemente si son católicos, musulmanes, anglicanos o protestantes. Existen unos principios como no matar, no robar, etc. con unos valores éticos intrínsecos que obligaban a cumplirse aunque dios no existiese, etsi deus non daretur… Es la propia naturaleza humana la base de esta ley moral. La transgresión de esta ley moral va en contra de la ley natural propia del ser humano… Aunque esté de acuerdo en esta idea, no por eso estoy de acuerdo con estos tipos ya que no negaban a dios como base y fundamento último de la moralidad. Ya me lo han estropeado metiendo a dios por medio. En fin, nadie es perfecto…

Los muy perspicaces ya habrán adivinado que toda esta explicación es una pobre justificación de mi ateísmo y de mi anticlericalismo. Y aunque es cierto que mi endeble corpus teórico no oculta una carencia teórica evidente, en realidad lo mío más que ateismo puede considerarse como un agnósticismo débil apático, también conocido como apateísmo. Qué le voy a hacer, mis padres bastante hicieron con pagarme la carrera de Bellas Artes como para encima haberme matriculado en filosofía… Quizás en otro momento vuelva a esta idea y la desarrolle de una forma menos torpe. Me siento como un diseñador web disfrazado de filósofo al que la toga le queda tan grande que se pisa los bajos y se cae de morros al suelo del ágora…

Acabo con una cita -si molesta a alguien, mis disculpas- que encontré en el recomendable libro de Amin MaaloufLas cruzadas vistas por los árabes“. Allá por el siglo X de nuestra era, un filósofo y poeta árabe ciego llamado Abul ʿAla Al-Maʿarri dejó escrito que “los habitantes del planeta se dividen en dos tipos: los que tienen cerebro y no religión y los que tienen religión pero no cerebro”.

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