La guerra de la Cola

24 Apr
2012

Llevaba un buen tiempo sin escribir, casi 6 meses. Pido disculpas si a alguien le ha causado un trauma mi silencio. Vuelvo a vosotros con una infografía que me ha fascinado, por lo bien que ha resuelto CnnTees, el creador de esta joya -podéis ver el original aquí- toda la complejidad de la información que expone

¿Significa esta ruptura de mi silencio que a partir de ahora mancharé la página en blanco de mi blog más a menudo con mis escritos? No lo creo, pero nunca se sabe…

Hace mucho leí en la web de El país un relato apasionante escrito por Umberto Eco sobre la toma de Jerusalén por parte de las huestes de Godofredo de Bouillon allá por el 1099. La toma está narrada por un ficticio locutor de radio que viaja en el tiempo hasta las puertas de la Jerusalén a punto de ser conquistada. Su crónica es apasionante y terrible. El protagonista de Eco es testigo de la barbarie y la sinrazón de unos iluminados que inspirados por la invectiva del papa Urbano II en el Concilio de Clermont: “¡Dios lo quiere!” violan, degüellan, arrasan, una ciudad que era símbolo de hermanamiento entre religiones y la convertirán en el escenario de un conflicto milenario.

La desolación ante lo que ve nuestro narrador, el desconcierto y el horror de la tragedia vivida en la mítica ciudad está magníficamente retratado por Umberto Eco en un relato que engancha y fascina.

Le había perdido la pista a este relato hasta que un día navegando por ahí lo volví a encontrar. Hoy me he decidido a compartirlo con vosotros. No creo que a Eco le importe, es más seguro que prefiere que se difunda un relato suyo poco conocido. Así empieza todo…

Catorce de julio, por la mañana. Atención, estudio, ¿me oís? Yo os oigo estupendamente. Muy bien. Aquí Jerusalén, en directo desde el monte Sión, justo en el exterior de los muros. Con las primeras luces del alba se ha iniciado el asalto a la ciudad. Desde el lugar en el que estoy, domino el cuadrado aproximado que forma la muralla; hacia el este veo la antigua explanada del Templo, donde ahora se encuentra la Cúpula de la Roca; al noroeste, la Puerta de Herodes; al noreste, fuera del muro, el monte de los Olivos, y al suroeste, la torre de David. Los muros no sólo son temibles, sino que, por el lado oriental, caen a pico sobre el valle de Cedrón y, por el lado occidental, sobre otro valle. Por consiguiente, las tropas de la alianza cristiana sólo pueden atacar por el suroeste y por el norte.

Ahora que ya ha salido el sol, puedo ver con claridad las grandes torres de madera, las balistas y las catapultas que intentan superar el foso que les separa de la muralla.

Todos recordaréis hasta qué punto ha sido crucial el problema de las máquinas de asedio. La ciudad está rodeada desde el 7 de junio, y el 12 se hizo caso a las palabras de un eremita que profetizaba la victoria inminente, y se intentó un primer asalto. Fue un desastre, y nos dimos cuenta de que el ejército cristiano no poseía los medios suficientes para escalar los muros. Los comandantes lo sabían bien, pero en esta guerra entran en juego diversas presiones. Nobles y caballeros saben que una guerra se libra también mediante las treguas y los compromisos con el enemigo, y, sobre todo, con calma. Pero detrás del ejército va una inmensa muchedumbre de peregrinos, desheredados movidos por impulsos místicos y hambre de pillaje. Son de la misma raza que quienes, hace algunos años, al recorrer el Rin y el Danubio, pasaron a hierro y fuego los guetos judíos. Son gente peligrosa, difícil de controlar.

El resto del relato aquí. Espero que os guste tanto como a mí.

En la estupenda web de Microsiervos me he encontrado este interesante video sobre la historia de internet. Resume lo más destacado –según los creadores del video- de estos cuarenta y pico años en 8 interesantes minutos.

Llevo mucho tiempo sin escribir aquí, pido disculpas por ello a mi exiguo público. La verdad es que ideas tengo, pero me fallan las ganas para escribirlas…

Perdidos por Markab

22 Sep
2011

Hay momentos en el navegar diario por el proceloso Mar de los Sargazos que es la Red que de la forma más tonta atracas en uno de esas islas desconocidas, que resultan ser las del Tesoro. Allí, entre colores chillones, Comic sans, gifs animados y otras bestias primitivas y horribles, habitan extraños textos que al leerlos te hacen dudar de la salud mental de sus autores.

Al final te alivia pensar que es mejor que utilicen esta especie de sanatorios mentales, donde vuelcan toda su chifladura, en alucinados escritos que en grabarse videos disfrazados de Rambos que luego cuelgan en youtube y donde cuentan que unas vocecitas les han mandado limpiar este mundo corrupto y vicioso mediante el fuego purificador. Así que se han ido a una tienda de ropa militar de 2ª mano y luego a una armería donde se han pertrechado de las herramientas necesarias para ejecutar cumplidamente lo que les ordenan esas vengativas voces.

Estos tesoros escondidos en dichos manicomios-web procuran a los despistados navegantes momentos de sublime hilaridad y también desconcierto. Hilaridad porque a nadie que le rija de forma correcta el cerebro se puede tomar en serio tamaña procacidad y desconcierto al comprobar lo mal que funcionan las neuronas de ciertos visionarios.

Me imagino a Faemino y Cansado en un diálogo similar. Cito textualmente, es un poco largo pero vuestra constancia se verá premiada con un rato de diversión:

Un caso de abducción y embarazo extraterrestres.

Estimado profesor Velmont: Leí el artículo de ustedes sobre “Visitantes de dormitorio” y casi me pongo a llorar, pues hace cosa de algunos años, cuando yo tenía unos 15 años, durante unos seis días más o menos tuve el mismo sueño, noche tras noche. Soñaba que de repente y sin saber cómo me despertaba rodeada de seres extraños, pero en esos sueños jamás sentí miedo alguno. Recuerdo bien una puerta que había a mi izquierda con un extraño símbolo encima, recuerdo que me trataron bien y que a veces me llevaban a una sala extraña donde había un montón de objetos de la Tierra y yo le explicaba a uno de esos seres cosas de mi vida aquí. Me hice por así decirlo amiga de ese ser que aparecía todas las noches en mis sueños, también recuerdo que en el último sueño estuve embarazada y cuando desperté tenía una extraña cicatriz en mi vientre, pero se fue al poco tiempo sin dejar marca alguna. Mi pregunta es qué me pasó, qué fueron esos extraños sueños, ¿fueron en verdad sueños? La verdad es que siempre creí que eran sueños raros por ver tanto Expediente X, pero después de leer su artículo ya no sé qué pensar. Me gustaría que me respondieran, y ojalá que me digan que es sólo un sueño, no quiero ni imaginar saber que tengo un hijo que esté tan lejos. Por favor necesito una respuesta, les agradezco desde ya.
Sandra V. R.

RESPUESTA

Apreciada Sandra: Como es norma inveterada del Grupo Elron, sea lo que fuere que averigüemos, lo decimos. En tu caso, lamentablemente, fuiste secuestrada por extraterrestres, embarazada y te quitaron la criatura en gestación.

Sé que esto es lo que menos querrías escuchar, pero peor sería que vivas en la incertidumbre de lo que te sucedió.

En los diálogos que tuve con mi Guía espiritual Ron Hubbard surgió claramente esto que te informo. Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont.

  • Ron Hubbard: No fueron sueños, directamente fue abducida.
  • Interlocutor: ¿Cuántas veces?
  • RH: Por lo menos quince o veinte veces.
  • I: ¿Tantas?
  • RH: Sí, así es.
  • I: ¿Qué le hicieron?
  • RH: La embarazaron, y luego le sacaron a la criatura mediante una pequeña cirugía que prácticamente no dejó marcas. El embrión lo pusieron en un tubo especial que hizo las veces de útero.
  • I: ¿De qué modo la embarazaron?
  • RH: Tuvieron relaciones físicas con ella.
  • I: ¿Es decir que no fue una inseminación artificial?
  • RH: No, para nada.
  • I: ¿La criatura vivió? Me refiero a si vive aún.
  • RH: Por supuesto que sí.
  • I: ¿De qué donde provenían?
  • RH: De un planeta llamado Armaz IV.
  • I: ¿A qué distancia está de la Tierra?
  • RH: Más o menos a 500 años luz.
  • I: ¿Cómo eran estos seres?
  • RH: Eran grises de un color clarito.
  • I: ¿Y la altura?
  • RH: Aproximadamente de 1, 60 ó 1,70 m.
  • I: ¿Siguen estando aún aquí?
  • RH: No, ya no.
  • I: ¿Cuál era su misión específica?
  • RH: Estudiar los distintos ADN de los seres humanos y sus compatibilidades con las de ellos.
  • I: ¿Hay alguna relación del ADN con el aspecto morfológico de los extraterrestres?
  • RH: No, no tiene nada que ver cómo es la estructura por fuera. La mayoría de los extraterrestres de los planetas cercanos, de no más de 500 años luz, a pesar de ser distintos -por ejemplo no tienen pelos-, su ADN es muy parecido al humano. Entonces engendran a hembras humanas y después estudian al embrión.
  • I: ¿Algo más sobre esto?
  • RH: No, esto es todo.
  • I: Como es nuestra norma, yo a esta persona le voy a decir la verdad.
  • RH: Le servirá para crecer. No se resuelve nada huyendo de la verdad.

Ojo, no es un diálogo que me haya inventado, este texto ha sido extraído de una página web cuya dirección me reservo, pues es no apta para personal no iniciado. Sólo los limpios de mente y de alma como yo pueden entrar. Sólo unos pocos elegidos disfrutaremos del maná de sus textos.

A lo que iba, por si no lo habéis conocido el tal Ron Hubbard que pone un poco de luz en el texto es el ínclito L. Ron Hubbard que además de prolífico escritor, fue el fundador de la Dianética y la Cienciología esa iglesia de la que no puedes participar si no eres un multimillonario actor de Hollywood por lo visto.

El tal Hubbard era para dar de comer aparte. Entre otras cosas era un homófobo convencido. Pensaba que estos invertidos buscaban destruir la tierra. -bueno, como el Rouco Varela- En su última novela Mission Earth el prota, un tal Gris, es capturado y torturado por dos lesbianas sadomasoquistas (sic) a las que cura de su “enfermedad” mediante una violación correctiva (WTF) pero más WTF todavía es que este término “violación correctiva” ¡¡¡tiene entrada en la Wikipedia!!!

Además de los “invertidos” el tipo echaba peste de psicólogos y psiquiatras pensaba que eran parte de una organización mundial que buscaba controlar la mente de nosotros, pobres incautos, mediante la drogaina y el lavado de cerebro…

Al “pobre” Hubbard cada vez le ponían las cosas más difíciles, los varios gobiernos acusaron a su iglesia de ser una secta y acabo pirándose en 1966 a Rodesia,lo que ahora es Zambia y Zimbaue. De allí también acabo largándose por patas y acabó dirigiendo su Iglesia a bordo de una barco -el Apolo- en aguas griegas. Grecia tampoco fue muy creyente y les expulsó de sus aguas. Nuestro Demiurgo no acabó muy bien, Francia le condenó a 4 años de prisión por fraude y el FBI presentó cargos contra los jerarcas cienciólogos por evasión fiscal.

Cuando murió en enero de 1986, este prolífico y tarado escritor dejó una fortuna estimada de 600 millones de dólares. El examen toxicológico de la autopsia demostró un alto consumo de alcohol y de drogas. Normal, nadie sereno y en sus cabales puede montar lo que este iluminado montó…

Bueno, hacía tiempo que no escribía pero yo creo que la espera ha merecido la pena…

Aclarando el concepto

28 Jul
2011

Más de una vez me han preguntado el significado de “Etsi deus non daretur” este complicado latinajo que da título a mi blog. Bueno, en realidad han sido dos o tres, no es que tenga una legión de ávidos lectores que leen mis escritos como si fueran sagradas escrituras…”Etsi deus non daretur” -observese la “d” en minúscula- significa en latín “como si dios no existiera” o “aunque dios no existiese“. Detrás de este enunciado hay mucha argumentación teológica-filosófica que no voy a dedicarme a desarrollar por que no tengo los conocimientos ni el tiempo necesarios para ello, me metería en un frondoso jardín donde moriría axfisiado por lo espeso del follaje…

Mi interpretación de este concepto parte de la idea de que debemos actuar como si dios no existiera. Ni religión católica, ni ninguna otra monoteista, tiene la exclusividad de lo correcto, de lo moralmente aceptable, de lo que es bueno y natural al ser humano. No. Me quedo con la idea que surge en la Europa del XV-XVI, profundamente herida y maltrecha por las guerras de religión. Es en este contexto histórico cuando los filósofos jusnaturalistas buscaban fundar la moral pública sobre unas bases que no se fundamentaran en las confesiones religiosas. Retoman el concepto, ya usado por algunos autores medievales, del Etsi deus non daretur. Esta ley moral tendría una objetividad por sí misma, sin necesidad de utilizar a dios para lograr su obligatoriedad.

Lo que me resulta atractivo de las ideas de estos filósofos justnaturalistas o iusnaturalistas, pues intentan fundar su ley -ius- sobre la naturaleza, es que trataban de construir su ley sobre unas bases que todos pudiesen aceptar independientemente si son católicos, musulmanes, anglicanos o protestantes. Existen unos principios como no matar, no robar, etc. con unos valores éticos intrínsecos que obligaban a cumplirse aunque dios no existiese, etsi deus non daretur… Es la propia naturaleza humana la base de esta ley moral. La transgresión de esta ley moral va en contra de la ley natural propia del ser humano… Aunque esté de acuerdo en esta idea, no por eso estoy de acuerdo con estos tipos ya que no negaban a dios como base y fundamento último de la moralidad. Ya me lo han estropeado metiendo a dios por medio. En fin, nadie es perfecto…

Los muy perspicaces ya habrán adivinado que toda esta explicación es una pobre justificación de mi ateísmo y de mi anticlericalismo. Y aunque es cierto que mi endeble corpus teórico no oculta una carencia teórica evidente, en realidad lo mío más que ateismo puede considerarse como un agnósticismo débil apático, también conocido como apateísmo. Qué le voy a hacer, mis padres bastante hicieron con pagarme la carrera de Bellas Artes como para encima haberme matriculado en filosofía… Quizás en otro momento vuelva a esta idea y la desarrolle de una forma menos torpe. Me siento como un diseñador web disfrazado de filósofo al que la toga le queda tan grande que se pisa los bajos y se cae de morros al suelo del ágora…

Acabo con una cita -si molesta a alguien, mis disculpas- que encontré en el recomendable libro de Amin MaaloufLas cruzadas vistas por los árabes“. Allá por el siglo X de nuestra era, un filósofo y poeta árabe ciego llamado Abul ʿAla Al-Maʿarri dejó escrito que “los habitantes del planeta se dividen en dos tipos: los que tienen cerebro y no religión y los que tienen religión pero no cerebro”.

Leyendo el interesante blog “Tics e información” de Fernando Vela, me he encontrado este desazonador video sobre el Plan Maestro de Google.

El video está magistralmente realizado por Ozan Halichi y Jurgen Mayer. Es parte de su tesis "Master Plan. About the power of Google" de Licenciatura en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ulm, Alemania. Por lo que he visto está basado en el libro "The Google History" escrito por David A. Wise y Marck Malseed.

A pesar de estar en inglés se entiende bastante bien el contenido del video. Se puede o no estar de acuerdo con el tono pelín apocalíptico, pero lo que no se puede negar es la capacidad para generar serias reflexiones al espectador.

¿Qué, cómo se os queda el cuerpo? ¿Os importa ser transparentes para Google? Si lo que dicen Wise y Malseed es cierto y no hay porqué dudar de ellos, Google sabe más de nosotros de lo que a nosotros nos gustaría que supiera… Algo que por otro lado ya habíamos sospechado, pero que parece no importarnos. Al fin y al cabo ¿cómo no fiarse de una compañía tan güay que tiene por lema “Don’t be evil“?

En una comida familiar las anteriores Navidades no recuerdo a cuenta de qué, alguien mencionó en la charla “el caso metílico” pregunté a qué se referían y me explicaron: un caso de envenenamiento masivo ocurrido a principios de los 60 sobre todo en Galicia y en el que murió un montón de gente. Nunca había oído hablar del tema así que investigué: me parecía un tema excelente para escribir un post, y a esto que me he puesto.

La historia es la siguiente: Galicia, primavera de 1963: en la gris y subdesarrollada España franquista, Emilio Rodriguez después de desayunar sus galletas y su copita de licor café se sorprende al ver los montes de en frente de su casa nevados y más se sorprende al ver nevar dentro de su casa. Al comentar la anécdota a su hija ésta le responde que no está nevando, están en primavera. Pero para Emilio nieva, una luz blanca lo inunda todo, cada vez más, hasta que sólo ve eso. Se ha quedado ciego. Mientras, cerca de allí en O Carbaliño decenas de campesinos empiezan a morir de forma repentina. Lo mismo ocurre a miles de kilómetros del pueblo gallego, en Lanzarote: la de la guadaña se encarga de que muchos marineros dejen de fumar… Estas muertes repentinas llaman la atención a María Elisa Álvarez, farmacéutica del pueblo lanzaroteño de Haría que empieza a investigar como una Jessica Fletcher cualquiera, pero con la bata de boticaria. Descubrió que todos los fallecidos habían estado bebiendo ron en las tabernas poco antes de morir. Siguió investigando y acabó dando con la clave: el ron que estaban bebiendo los pobres marineros en las tabernas estaba envenenado, había sido adulterado con alcohol metílico -metano- . Encontró en los barriles de ron almacenados la etiqueta de Lago e Hijos S.L. una empresa de Vigo que se encargaba de producirlo y distribuirlo. La empresa responsable, Casa Lago, había comprado al empresario Rogelio Aguiar Fernández el alcohol para sus bebidas. Este empresario orensano a su vez, había comprado a una empresa madrileña 75.000 litros del alcohol metílico. Muy venenoso y que estaba prohibido para, como decían, su “uso en boca”. Como ellos lo sabían, rebajaban el alcohol con agua al fabricar los aguardientes. Y sin ningún remordimiento distribuyeron la muerte en botellas de aguardiente…

La respuest es sencilla a la pregunta de por qué lo hicieron: pura codicia. Buscaban un negocio redondo. El litro de alcohol etílico –etanol- , el que se puede beber, costaba 30 pesetas. El alcohol metílico –metanol- era más barato, 14 pesetas, más de la mitad. Está claro. El precio de estas bombas de vidrio con tapón a rosca era menor que el de las normales con lo que su principal consumidor y víctima eran gente de menos recursos, clases bajas en general. Se cuenta que la distribución de este veneno embotellado no fue sólo a Galicia y Canarias si no también a toda España, llegando al Sahara, Senegal e incluso Alemania. La gente empezó a caer como moscas, muchas de estas muertes repentinas no se investigaron, ni se realizaron autopsias. El veneno afectaba quemando el nervio óptico, luego el hígado y al final el sistema nervioso. Oficialmente se contabilizaron 51 víctimas, aunque el fiscal del jucio, años después, reconocía a Fernando Méndez autor del libro Historia dun crime. O caso metílico que pudieron ser miles…

En 1967 se celebró el juicio. Desde la Causa General de la Guerra Civil no se había dado en España un sumario tan voluminoso, más de 36.000 folios. Después de un mes de juicio y 133 testimonios se dictó sentencia: 140 años para los 11 encausados y 20 millones en indemnizaciones que nunca se pagaron.

Para escribir este post he tenido que documentarme y no ha sido difícil, hay bastante contenido en la Red. De toda la inforación encontrada recomiendo el interesante blog “El caso metílico”. Aquí he encontrado este reportaje de TVE emitido hace un tiempo. Es corto y muy recomendable:

Además del blog arriba mencionado, he encontrado información de este tema sobre todo en medios gallegos, como en este artículo del Xornal.com o este otro de El correo Gallego. Incluso hay un proyecto para rodar una película sobre este caso ocurrido en la España de Franco.

Siguiendo la estela del post anterior, continúo con este monográfico dedicado a finales arrebatadoramente-románticos-pero-tristes con este otro que, como el anterior post, consiguen emocionar mi pétrea naturaleza. Hoy vamos a hablar de la escena final de “The english patient” (El paciente inglés) dirigida en 1996 por Anthony Minghella, con guión de Minghella y de Michael Ondaatje autor del libro -de mismo título- en el que se basa la película.

A mí, que el final de “Titanic” me dejó frío, me derrumbo cada vez que veo al Conde Lazslo Almásy (atormentado Ralph Fiennes) rogar a su enfermera Hanna -Juliette Binoche gano el oscar con este papel- que con un poco más de morfina su descanso será completo. Hanna, triste, consiente. Almasy le pide: “lee hasta que me duerma”. La emocionada voz de Hanna se funde con la de Katherine Clifton –espléndida Kristin Scott Thomas-. Almasy observa y acaricia en la oscuridad de la cueva su cuerpo sin vida. Con el alma desgarrada la lleva al avión, mientras oímos la voz de la finada leyendo su nota de despedida, mecida por los tristes acordes del tema “Read me to sleep“. Hana contempla con alivio el final del sufrimiento de Almasy. El avión despega y desaparece…

Un de los mayores acierto de esta película y que le da el tono necesario es su “cautivadora. Absorbente. Conmovedora” banda sonora, una de mis favoritas. Su compositor Gabriel Yared, ganó merecidamente el oscar de ese año, logrando, según dicen, su obra más redonda.

Alguna otra vez ya os he hablado sobre Audrey Hepburn y su capacidad para despertar dormidas emociones evocando momentos que, quizás, jamás hayamos vivido con un susurro y una guitarra. Hoy voy a volver a hablar de esta actriz anglo-belga y de mi película favorita de todas las que protagonizó: "Robin y Marian". Además de hablar sobre la película nos centraremos en la escena final, emocionante declaración de amor desesperado que le realiza una moribunda Marian a un Robin en su lecho de muerte.

Os resumo un poco la película. La primera escena da el tono de lo que será el resto del film: Un asedio desganado, bastante cómico -ese soldado que se pilla el dedo con la piedra…-, a un castillo en Francia en busca de una estatua que la leyenda decía de oro pero que en realidad es una enorme piedra y que está en un campo de nabos porque no merece la pena el esfuerzo que supone traerla la castillo. Llega cabalgando con su séquito el rey Ricardo Corazón de León. Se establece un tenso diálogo entre un ególatra Ricardo Corazón de León -magnífico Richard Harris- y un sensato Robin (atractivo, aunque limitado Sean Connery). El uno quiere su estatua de oro cueste lo que cueste, el otro le replica que no hay oro, es sólo una piedra pesada, pero el monarca psicópata no atiende más razón que sus deseos y ordena que arrasen el castillo, sin soldados que lo defiendan pues han huido, y maten a todos los niños y mujeres que se encuentran dentro. Robin se niega a obedecer su orden. Al final, él y John -genial Nicol Williamson- son detenidos y el castillo destruido, pero antes el único defensor del castillo, un viejo tuerto y chiflado mientras le insulta le lanza una flecha a Ricardo que se le clava en el cuello. Esto supondrá el nada épico final de un rey mítico, aunque voluble, caprichoso y sanguinario. Ricardo en su delirio final y entre sorbo y sorbo de su cubo lleno de vino, le reprocha a Robin su altivez y su fidelidad, reconociendo Ricardo indirectamente su admiración por "el palurdo campesino"…

Tras los funerales del rey, Robin y John deciden volver a su hogar, a Inglaterra. Allí, unos antiguos compañeros les ponen al día de lo acontecido durante estos 20 años de ausencia. Se les añora, hasta han compuesto canciones -todas falsas- en su honor. Se dan cuenta que las cosas apenas han cambiado, el pueblo sigue oprimido por los poderosos. Ante el triunfo de la injusticia deciden repetir la sublevación de antes de su marcha, pero -como dice el adagio- segundas partes nunca fueron buenas…

La primera en la frente: Marian es ahora abadesa, ocupada en sus quehaceres en la Abadía de Kirlk. Pero a pesar del primer rechazo, la llama aún prendía en el corazón de la madre Jennet… Aquí entra la tercera manzana del marco de la ventana -atentos al plano final, para entender esto-: el Sheriff de Nottingham -quizás el personaje más redondo de toda la película- un fabuloso Robert Shaw que eclipsa y empequeñece a Sean Connery cuando ambos comparten plano. Y es que en el fondo el sheriff nos cae bien, emnpatizas con él y entiendes que actúa así porque es su obligación, no por gusto. Admira a Robin, pero su deber es acabar con él.

La trama de la película desemboca en el duelo final, nada mítico, entre Robin y el sheriff de Notingham. Un triste duelo, crepuscular podríamos decir, entre dos personas en el otoño de sus vidas, en un evidente declive físico. El sheriff muere -en una artera maniobra de su contrincante- pero Robin sale malherido y es trasladado por John y Marian a la abadía. Allí Marian vierte el contenido de una botellita en una copa y bebe, luego le da a beber a Robin y esto es lo que sigue a continuación….

Pocos finales me emocionan y me entristecen tanto. Dos personas a las que el destino les da una segunda oportunidad pero sus circustancias conspiran y les condenan a no acabar juntos -sus manos no se unen en el instante final- pero que descansarán uno al lado del otro en la eternidad, donde la flecha decida…

Con estos ingredientes, el director Richard Lester, cocinó un delicioso menú de regusto amargo. Adobado todo por una espléndida banda sonora de John Barry y un brillante guión de James Goldman enriquecido por dialogos espléndidos que desembocan en el parlamento final de Marian y Robin. La declaración más bella y desesperada que jamás haya visto yo en el cine:

Marian:
Te amo.
Más que a nada en el mundo,
te amo más que a los niños,
más que a la tierra que sembré con mis manos.
Te amo más que a la plegaria de la mañana, que a la paz…
y que a los alimentos.
Te amo más que a la luz del sol,
más que a la carne o al placer o que a un día más.
Te amo… ¡más que a Dios!

Robin:
No se volvera a repetir este día ¿verdad?… Bueno, es mejor así…

Robin es por fin, consciente de la verdadera situación, se resigna y lo acepta. El único sitio donde estarán verdaderamente juntos es donde la flecha caiga. Pero la flecha no cae, desaparece en el cielo…

En estos momentos deberíamos estar mi mujer, mi hijo y yo en un avión camino a Bogotá, a pasar nuestras vacaciones de verano en Colombia con unos amigos de ese famoso país. Nuestros amigos nos tendrían que esperar en el aeropuerto de Bogotá, contentos por nuestra llegada. Pero ya no nos esperan, ni nos esperarán en unos meses… En lugar de sentado cómodamente en mi asiento del avión, me encuentro en mi casa, escribiendo esto en una incómoda postura con el tendón de Aquiles de mi pierna derecha roto (¡ojo! NSFW) y medio escayolado, apoyado sobre un cojín encima de una silla…

¿Y quién es el culpable de que en lugar de estar en el idílico plan A, camino a Colombia, me encuentre apesadumbrado sufriendo el plan B, sentado escribiendo esto en un escorzo imposible en el ordenador en mi casa? La culpa es de la mitología griega. Sí, sí, es así, como suena. Más concretamente, la acusada es la madre de Aquiles. Tetis -pues así se llama la susodicha- como quería hacer inmortal a su hijo -el tal Aquiles- lo introdujo en la laguna Estigia agarrándolo por el talón. Que, me parece a mí, la señora se podía haber dado cuenta de que el talón del chaval estaba todavía seco y agarrándolo por los brazos meterlo entero y asegurarse de la completa invulnerabilidad del crío. O el niño darse cuenta y decirle: “madre, que te olvidas de mi talón, no sea que la vayamos a liar” a no ser que fuera tan pequeño que todavía no había desarrollado el habla. Porque siendo un futuro "super-heroe-mitológico-asesino-sanguinario-que-te-cagas" seguro que tenía don de lenguas desde el primer día. Pero no, ese descuido de ambos nos ha acabado pasando enorme factura. Al tal Aquiles porque será su perdición ese punto débil: una certera flecha -quizás envenenada- lanzada por el pesado de Paris -en mala hora se le ocurriría raptar a Helena- le alcanzó en “su parte” y finiquitó su brillante carrera de "super-heroe-mitológico-asesino-sanguinario-que-te-cagas". Y acabó en el inframundo, donde -según cuenta Homero en La Odisea- lo encontró Odiseo a.k.a. Ulises con bastante mal aspecto, muy desmejorado junto a otros héroes que como él dejaron de fumar por un “quítame allá esas lanzas” en el glorioso campo de batalla. Por lo menos pudo reunirse con Patroclo su “muy buen” amigo: enterraron juntos sus huesos mezclados en la celebración de los juegos funerarios en su honor.

Pues la factura que a mí, como a otros muchos, nos ha pasado ha sido bastante grande, más bien homérica, si seguimos dando vueltas a lo mitológico. Y aquí me hallo cuál pastor de Garcilaso: “atado a esta pesada vida enojosa –metáfora perfecta de moverme con mis muletas-/ ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa –encerrado en casa sin poder ver el sol más que por la ventana-”… Bueno, vale, exagero tiendo a mitificar el sentimiento que provoca una lesión de este tipo y sus funestas consecuencias. De momento adiós viaje. Adios piscina en verano, adiós correr, adiós jugar con mi hijo en la piscina y en la playa, adiós nadar, adiós conducir, adiós andar en mi vespa, adiós a cualquier actividad normal, propia del verano, que me suponga moverme con autonomía. Adios…

Y mi pobre mujer y mi niño los principales perjudicados de mi insensatez, sin comerlo y menos sin beberlo. ¿Cómo podré recompensarles? Porque hay que ser un loco mentecato para ponerte a jugar una pachanga al baloncesto con ropa de calle con los padres de otros compañeros de mi hijo en la comida de final de curso y a 5 días de un viaje tan importante. ¿No os lo había contado? Pues sí, así ocurrió todo, de la forma más estúpida y menos mítica. Dejaremos la épica para el periodo de recuperación que será largo y tortuoso. Paciencia y constancia en dosis industriales. La preguntas que me surgen antes esta etapa: ¿Me quedarán secuelas? ¿Podré seguir corriendo? ¿Podré correr la Maratón de Nueva York en 2012? ¿Conseguiré hacer algún día un triatlón sprint? ¡Chi lo sa!

Por lo menos debo aprovechar este periodo de forzosa quietud para poner al día este mi blog. Escribir aquellos post que por una cosa u otra –causas que se resumen en una sola: pereza- nunca he escrito y que tengo olvidadas en un rincón inhóspito de mi cabeza. Esos post brillantes y bien escritos que harán aumentar mis visitas de 2 a mmm… tal vez 5 o incluso 6. Esas estupendas entradas que me harán aparecer por méritos propios en meneame.net o en la portada de bitacoras.com.

¿Quién sabe? Quizás esta lesión sea producto de los caprichos de la veleidosa Fortuna que me tiene reservado un lugar en el Olimpo de internet junto a Boing boing, el porno y series yonkis.com

PD: Al final parece que el plan de viaje no se ha cancelado, sólo se ha trasladado a diciembre. Si los hados nos son propicios celebraremos las navidades en una tierra donde celebran estas fiestas no por que se lo anuncie el Corte Inglés

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